Hablemos del Mundial 2030… sí, el que se jugará en seis países dentro de cuatro años. Y seguramente te preguntarás por qué hablar del siguiente si aún faltan 4 meses para este. La razón es que Concacaf ya reveló el calendario y formato del ciclo 2026-2030.
El nuevo proceso clasificatorio para 2030 tendrá a las 35 selecciones de la Concacaf. Arranca con una primera ronda de eliminación directa, a ida y vuelta, entre los equipos ubicados del puesto 14 al 35 del ranking regional. Son 22 selecciones peleando por 11 plazas para la siguiente etapa. Allí no estará Panamá.
La segunda ronda reúne a 24 equipos: los 11 sobrevivientes de la fase inicial y los 13 mejor posicionados de Concacaf. Se formarán seis grupos de cuatro, con formato todos contra todos, ida y vuelta. Cada selección jugará seis partidos… es decir el doble que el camino al Mundial 2026
Clasifican los dos primeros de cada grupo. Este tramo ya se parece bastante a lo que la región ha venido utilizando.
Luego llega la ronda final, nuevamente con fase de grupos: 12 equipos divididos en tres grupos de cuatro, otra vez a ida y vuelta. Seis partidos por selección. Aquí está el corazón del sistema y el punto más relevante para selecciones como Panamá. Los dos primeros de cada grupo —seis en total— clasifican directo al Mundial 2030. Los dos mejores terceros avanzan a un Play-In entre sí, también a ida y vuelta, y el ganador va al repechaje intercontinental.
Traducido a lenguaje competitivo: terminar primero o segundo del grupo final será la ruta directa. Quedar tercero todavía dará una vida extra. Eso, en términos probabilísticos, amplía el margen de maniobra.
La novedad es que los tres de Norteamérica vuelven al ruedo, así que tocará ir al Azteca o alguna cancha fría en octubre o noviembre en Estados Unidos o Canadá.
Aun así, el dato que más sorprende es el número de cupos: seis boletos directos para Concacaf y la posibilidad de un séptimo vía repechaje intercontinental. Para una confederación históricamente castigada en la distribución de plazas, es un salto significativo y que es clave para un país como nosotros.
El actual ciclo cerrará con la salida del entrenador Thomas Christiansen que dirigió la etapa más estable y productiva reciente. El próximo proceso mundialista arrancará con un cuerpo técnico nuevo y, probablemente, con recambio generacional parcial.
Eso convierte el calendario en un aliado. Hay tiempo para reconstruir, probar, ajustar y competir en Liga de Naciones y Copas Oro intermedias antes de las rondas.
